No hay ningún beneficio en el pesimismo.

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A menudo escucho que se confunde el término pesimista con realista y optimista con soñador. Se dice que los optimistas no tienen los pies en la tierra y son los ciegos ante realidades que no se deben ignorar. La verdad es que ambos planteamientos pueden tener algún nivel de relación, dependiendo del nivel de lógica y razonamiento que quieras colocar en cada lado. Pero independientemente del tipo de actitud que decidas elegir, lo cierto es que numerosos estudios científicos han probado que el optimismo tiene muchos beneficios en todas las facetas del ser humano, mientras que el pesimismo siempre está en desventaja y actúa en perjuicio del bienestar físico y emocional, llegando a afectar el área personal y profesional de un individuo. Cuando alguien opta por ver el mejor lado de las cosas no es porque no reconozcas todo lo malo que ocurre en el mundo, es simplemente porque decide estar en punto más beneficioso para la salud corporal y mental. No hay ningún beneficio en el pesimismo, salvo que, como siempre esperas lo peor de todo, cuando ello ocurre no te sorprenderá; pero si nunca ocurre, habrás gastado tu precioso tiempo sufriendo por cosas que posiblemente nunca pasarán. Las personas pesimistas parecen estar siempre en desventaja en comparación con aquellas que poseen actitudes optimistas. Algunos estudios han encontrado que:

  1. Los pesimistas logran menor desempeño en la consecución de metas: Esto es principalmente perjudicial si son emprendedores o tienen proyectos de negocios. Estudios realizados por Martin Seligman – Universidad de Pensilvania a diferentes equipos deportivos, concluyó que los grupos optimistas crean sinergias más positivas y un mejor desempeño que los pesimistas, y que estos tienden a bajar su rendimiento en el futuro.
  2. Los pesimistas tienen menores posibilidades de ser contratados por las empresas: esto tiene que ver directamente con los estudios del punto anterior. Parece obvio que a la hora de contratar personal, las empresas quieran más garantías sobre el rendimiento laborar de sus empleados.
  3. Los pesimistas sufren de más enfermedades físicas: algunos estudios han asegurado que la mala salud, infecciones y mortalidad prematura, con más comunes entre el grupo de personas pesimistas. Otro estudio llevado a cabo con 99 estudiantes de la Universidad de Harvard, concluyó que quienes eran positivos a los 25 años llegaron a la edad entre 45 y los 60 años con mejor salud, que quienes eran pesimistas.
  4. Los pesimistas afectan más su salud emocional: Esto es debido a que se merma la capacidad de manejar problemas a lo largo de la vida y tienen más probabilidad de requerir ayuda farmacológica para superar las crisis. Lo que en los optimistas se superan más fácilmente por su proceso de pensamiento positivo.
  5. Los pesimistas tienen menores posibilidades de alcanzar el éxito: Su sistema de creencias los lleva a tener menos esperanzas y se rinden más fácilmente que los optimistas. Aun cuando puedan tener el talento y conocimiento para alcanzar grandes objetivos, su mentalidad los lleva siempre a creer que las posibilidades son pocas y darse por vencidos prematuramente.
  6. Los pesimistas viven menos: El hecho de mantenerse en un estado de estrés, ansiedad y preocupación, hace que su cuerpo se desgaste con mayor rapidez y que algunas enfermedades tarden más en curarse.

Puedes elegir en que lado quieres estar y si decides que es el optimista, entonces debes saber que cambiar tu sistema de pensamiento no es tarea fácil, pero tampoco lo es quedarse a oscuras desarrollando actitudes tan perjudiciales para uno mismo. Mientras más rápido comiences a implantar procesos positivos en tu vida, mejor será tu calidad de vida y cada vez se hará más fácil generar una sinergia optimista a tu alrededor. Esto a mediano y largo plazo influirá en tu éxito empresarial y personal.

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