Cuando emprendemos un proyecto de negocio, una de las consideraciones más importantes de las cuales hay que ser conscientes es que a menudo, tendremos que lidiar con incidentes, imprevistos y obstáculos que debemos superar. Estos incidentes puede llevarnos a tener preocupaciones constantes y si no sabemos manejarlas podemos sufrir de ciertos niveles de estrés que transformarán el inicial ánimo emprendedor en una verdadera tortura emocional. Lo mejor para manejar estas preocupaciones en el momento que lleguen, es tener una estrategia anticipada que nos permita estar preparados anímicamente ante cualquier eventualidad. Pero ¿qué pasa si ya nos enfrentemos a esta situación y no hemos considerado ningún plan de acción? A continuación te comparto lo que hago en mi caso particular:

Tener la mente ocupada en labores productivas pareciera ser la clave para evitar la preocupación. Despúes de aprender de cada una de las crisis en mi vida, puedo decir que la famosa frase: “no hay que preocuparse, sino ocuparse” es verdadera. Me encuentro muy a menudo que cuando se nos presentan obstáculos, comenzamos a darle vueltas al problema una y otra vez, y hasta parece que nos volvemos adictos a la ansiedad. Algunos sienten que si no se desvelan en la noche, se angustian o piensan en lo terrible de su situación, son irresponsables. Ante esto, solo puedo decirles que solo con preocuparse no se solucionarán los problemas. Puedes intentar dormir bien, disfrutar de los pocos momentos tranquilos que puedas tener en esa crisis, relajarte, pero por favor, actúa. Pasar a la acción y empezar a trabajar por resolver aquello que nos inquieta es una buena manera de quitarnos algunos dilemas de la cabeza. He aprendido que la preocupación es un estado totalmente opcional, que se puede controlar entrenando tu cerebro para mantener la calma y buscar salidas ante obstáculos que parecen demasiado grandes.

Cuando tengo un problema normalmente sigo estos pasos para ayudarme a mantener la mente calmada y clara:

  • Organizo mi tiempo para estar todo el día ocupada en actividades que contribuyan a mi crecimiento espiritual o profesional, así me siento productiva en otros aspectos diferentes al económico. Esto se vuelve especialmente importante cuando los problemas son financieros y aprendí a experimentar satisfacción y percepción de éxito a través de otros conceptos diferentes al hecho de ganar dinero.
  • Cambio el orden en que realizo las tareas de mi día para sentir que hago cosas nuevas y no caigo en la rutina. Algo tan simple como levantarme por el otro lado de la cama, cambiar la ruta por la que camino diariamente, organizar los muebles de manera diferente o cambiar el horario en el que normalmente hago algunas cosas, pueden tener un impacto enorme en la percepción y actitud positiva que tengo cada día.
  • Hago una lista de las cosas buenas que tengo en vida en este momento y me recuerdo constantemente acerca de lo que es esencial y realmente importante para mí. Cuando estamos en una mala situación, a menudo olvidamos todo lo bueno.
  • Reviso los objetivos de mi plan de negocio y evalúo si todavía son viables o. dada la situación, debo ajustarlos para que sean posibles.
  • Realizo ejercicio de alta intensidad, ya que se ha demostrado que al llevar a cabo estas actividades físicas, se liberan endorfinas (hormonas que producen sensación de placer, felicidad y tienen un efecto analgésico natural) y el cuerpo aumenta el ácido láctico en la sangre, activo mi cuerpo, relajo la mente y elimino toxinas.
  • Leo biografías y casos de personas que han estado en situaciones difíciles a lo largo de su vida y me enfoco en aprender de su superación personal. Esto te hace totalmente consciente de una realidad: la única persona que puede manejar tus problemas eres tú mismo. Tú decides si sales de ellos o te hundes más.

Lo más importante es que, al final, tú mismo podrás comprobar cuáles estrategias funcionan para tí o si puedes inventar tu propio plan de manejo para situaciones difíciles. Ten en cuenta que a lo largo de tu vida tendrás que enfrentar muchas crisis y cada vez que hagas un plan consciente para enfrentarlas, estarás aprendiendo algo nuevo que hará más fácil el manejo de las crisis futuras. Saldrás enriquecido con el conocimiento que te hará más fuerte y sabio para alcanzar tus metas.

¿Qué funciona para tí?

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